jueves, 17 de abril de 2008

Curso de ética ajedrecística. Cómo y cuándo dirigirnos a nuestro rival o al árbitro (III). La pieza tocada.

Curso de ética ajedrecística.
Cómo y cuándo dirigirnos a nuestro rival o al árbitro (III).

La pieza tocada
La afición a “tocar el piano” está sorprendentemente extendida entre los ajedrecistas, aunque lógicamente se puede comprobar más a menudo en partidas rápidas y relámpago.
La máxima “pieza tocada, pieza jugada” es conocida por todos los ajedrecistas y, seguramente, es el único aspecto del reglamento que se ha extendido incluso a los jugadores de café, esos mismos que se empeñan en convencernos de que puede iniciarse la partida moviendo dos peones distintos siempre y cuando avancen una sola casilla.
Sin embargo, está mucho menos extendido el conocimiento de los detalles de las circunstancias que pueden producirse en relación a esta norma.

Artículo 4: La acción de mover las piezas
4.3 Exceptuando lo previsto en el Artículo 4.2 (componer), si el jugador que está en juego toca deliberadamente sobre el tablero:
a. una o más piezas propias, debe mover la primera pieza tocada que se pueda mover; o
b. una o más piezas del adversario, debe capturar la primera pieza tocada que pueda ser capturada; o
c. una pieza de cada color, debe capturar la pieza del adversario con la suya o, si ello es ilegal, mover o capturar la primera pieza tocada que se pueda mover o capturar. Si resulta imposible establecer qué pieza se tocó en primer lugar, será la pieza propia la que se considere como pieza tocada.


Sintetizando el sentido de la norma, puede decirse que se trata de que los jugadores tengan la obligación de hacer el movimiento que indiscutiblemente han demostrado querer hacer.

El artículo 4.4 especifica qué hacer en el caso concreto del enroque, que puede resumirse considerando que el enroque es una jugada de rey y que en el caso de que se toque primero la torre se deberá hacer una jugada con esta pieza.
También especifica que a efectos de la coronación, la elección de la pieza no podrá cambiarse una vez que la pieza toca la casilla de promoción, es decir, que no tiene ningún efecto tocar una u otra pieza de las que están fuera del tablero.

4.4
a. Si un jugador toca deliberadamente su rey y torre, debe enrocar por ese lado si fuera legal hacerlo.
b. Si un jugador toca deliberadamente una torre y luego su rey, no podrá enrocar por ese lado en esa jugada y se procederá según lo establecido en el Artículo 4.3(a).
c. Si un jugador, con la intención de enrocar, toca el rey o rey y torre a la vez, siendo ilegal el enroque por ese lado, el jugador debe hacer otra jugada legal con su rey, lo que puede incluir el enroque por el otro lado. Si el rey no tiene ningún movimiento legal, el jugador es libre de realizar cualquier jugada legal.
d. Si un jugador promociona un peón, la elección de la pieza se considerará definitiva cuando ésta toque la casilla de promoción.


No es frecuente ver aplicar la norma que obliga a mover la torre si un jugador la mueve primero para enrocarse, menos aún si cabe que sea el árbitro quien tome de oficio la decisión de intervenir en esa circunstancia, pero nadie puede sentirse perjudicado si se reclama o se aplica la norma.
Las reclamaciones a este respecto deben hacerse antes de haber tocado deliberadamente una pieza y si no existe jugada legal para la pieza tocada puede hacerse cualquier otra:

4.5 Si ninguna de las piezas tocadas puede ser movida o capturada, el jugador puede realizar cualquier jugada legal.
4.7 Un jugador pierde su derecho a reclamar la violación por parte de su adversario de los artículos 4.3 o 4.4 una vez que él mismo haya tocado deliberadamente una pieza.


En las partidas de ajedrez rápido, el árbitro no intervendrá nunca por iniciativa propia, sino sólo a requerimiento de alguno de los jugadores.
En las partidas de ajedrez relámpago rije idéntica norma, puesto que no hay ninguna especificación sobre esta cuestión en el apéndice dedicado a esta modalidad.

B Ajedrez Rápido
B1. Una “partida de Ajedrez Rápido” es aquella en la que todas las jugadas deben efectuarse en un tiempo fijo de 15 a 60 minutos para cada jugador; o cuando el resultado de la suma del tiempo asignado más el incremento por jugada multiplicado por 60 está incluido entre 15 y 60 minutos.
[…]
B5. El árbitro adoptará una decisión con respecto al Artículo 4 (pieza tocada) sólo a requerimiento de uno o de ambos jugadores.

C Ajedrez Relámpago
C1. Una “partida de Ajedrez Relámpago” es aquella en la que todas las jugadas deben efectuarse en un tiempo fijo menor a 15 minutos para cada jugador; o cuando el resultado de la suma del tiempo asignado más el incremento por jugada multiplicado por 60 sea menor de 15 minutos.


Usted juega
Claro está, siempre cabe la posibilidad de hacerse uno el original y ponerse a sobar todas las piezas, propias y ajenas.
Eso sí, a parte de que le apliquen a uno el reglamento y hacer amistades, igual alguien la toma con tus dientes. Siempre te quedará el recurso de declararte un incomprendido.

8 comentarios:

Spassky dijo...

Oye Beleg, en un Torneo oficial de distinguida Federación, tuve la ocasión de observar como mi rival acomodaba una de mis piezas. Me quedé un tanto sorprendido, porque hacía mucho tiempo que no me las tocaban fuera de contexto. La pieza en cuestión era un alfil, ya que si hubiese sido un caballo, los cuales tengo la manía de que sus hocicos estén exquisitamente orientados a mi Oeste, el sopapo que se jama...

¿Cabe interponer denuncia al árbitro de turno?

Gurú Z dijo...

Oye Spassky, ¿para qué le preguntas a Beleg si es el que menos idea tiene? ¿No ves que eso no está reflejado (escrito) en el Reglamento? No sabrá que hacer. Seguro que dice que lo deja criterio del árbitro. ¿Es penalti o no?

Yo desde luego le hubiese dado la partida por perdida, sancionado con leerse las Leyes del Ajedrez y apercibido que a la siguiente que manosee sin permiso, lo bajo de categoría.

Beleg Cuthalion dijo...

Veo que está bien esto de pasar por alto voluntariamente alguna cosa, más que nada para comprobar si alguien se lee estas cosas, porque discutir sobre ellas que era lo que yo pretendía...

El mencionado artículo 4.2 dice:

4.2 El jugador que está en juego puede ajustar una o más piezas en sus casillas, siempre que previamente exprese su intención de hacerlo (por ejemplo, diciendo “com
pongo”).


Es dicir: en aplicación estricta del reglamento, si el fulano tenía el turno de juego y tenía la posibilidad de capturar el alfil, si hubieras reclamado debería haberlo hecho.
Sin embargo, en estas situaciones hay que tener en cuenta dos circunstancias. A saber:

1. El fulano, además de tocar el piano, puede ser un jetas y negarlo. Y son dos circunstancias que no resulta muy infrecuente que coincidan en los mismos sujetos.
En esos casos, palabra contra palabra, el árbitro lo lleva crudo porque no tiene elementos de juicio para aceptar la reclamación por más que sospeche que está justificada.
Ahí, cada cual hace lo que buenamente puede y es donde suele verse la diferencia del árbitro con tablas y el que está verde (o es un manta, que de todo hay). En estos dos últimos casos es muy probable que la cague.
Si tiene dos dedos de frente y se quiere curar en salud se amparará en la falta de pruebas, estará al tanto de la partida (u ordenará a algún lacayo que lo haga) para que no pase nada raro y aguantará la murga del reclamante en el caso de que pierda, o entable siendo más fuerte que su rival.
Yo personalmente suelo preferir que se explayen un poco los jugadores comentando la situación (con el riesgo de que se monte el pollo, así que hay que estar con el cuchillo entre los dientes para cortar el rollo a nada que se le pueda ir a uno de las manos). ¿Por qué? Pues por aquello de pillar a cojos y a mentirosos: las pretendidas excusas frecuentemente delatan al infractor. Pero, como decía, uno corre el riesgo de que se monte el pollo de una nadería.
De hecho, no es infrecuente ver a tipos temerarios componer sin advertirlo, sin que nadie reclame nada.

2. Si mi primo simpático, el Dr. House (vale, él es más gracioso, pero es cojo y sólo le hacen caso las pacientes adolescentes), afirma que los pacientes mienten siempre, no te quiero ni contar yo lo que pasa con los testigos de las reclamaciones ajedrecísticas...
En principio, lo que digan los testigos no sirve absolutamente para nada. Uno puede valorar el pelaje de los susodichos, sus filias y fobias en relación a reclamante y reclamado, escucharlos mientras les ruega que se mantengan al margen y tal, pero no basar una decisión únicamente en su testimonio.

PS/ Capítulo aparte merecería la discusión sobre si debe permitirse componer las piezas del vecino.
A mí personalmente es algo que no me gusta y considero una descortesía salvo que alguna pieza esté obviamente mal ubicada, pero vamos, coincido plenamente en que yo pongo mis caballos mirando a donde me sale de los cojones, que bastante me molesta que algunos los pongan mirando los suyos uno a cada punto cardinal.

zarkovsi dijo...

Y que me decís del que compone (casi siempre sin avisarlo) moviendo la pieza con su bolígrafo, realmente no toca la pieza ¿o sí?.

¿Es esto timidez, gilipollez, mariconez, o simple escaqueez del cumplimientez al piez de la letrez del reglamentez?

¿Bai edo ez?

Santxikorrota dijo...

Aún recuerdo que en mis tiempos de arbitrucho pité un torneo en Torregrosa, creo que de Navidad.

Unos de los jugadores navarros más problemáticos, todavía en activo, pero que parece más sosegado por aquello de la edad, debió tocar una pieza con todos sus dedazos. Lógicamente su rival reclamó, debiendo acudir el menda en su auxilio. Dos o tres testigos corroboraban su vesión, pero ante la negativa del problemático de haber hecho nada malo, mi decisión fue, lamentablemente, dejar proseguir la partida. En este caso apliqué el artículo de palabra contra palabra (aunque fuese mentira) y los testigos muditos.

Estoy plenamente convencido que incurrió en falta grave, pero con una certeza del sólo 99,99%. Es obvio que uno de los dos mentía, y seguramente el problemático. Así que, a sabiendas de que era injusto, la decisión fue la relatada.

Se me quedó un mal sabor de boca (no recuerdo el resultado final, pero eso a mi me daba igual). Lo que está escrito en las Leyes es fácil de aplicar Gurú Z, lo jodido siempre ha sido interpretarlas. Y en este caso más aún porque tuve que dar la razón al tramposo.

Gurú Z dijo...

Si nos ceñimos a lo que dice el art. 4.2. el rival puede componer tus piezas, siempre que exprese su intención de hacerlo, diciendo p. ej. "j'adoube" ó "que te jodan que te maricompongo".

Por otra parte, el boli es un apéndice superfluo, pero prolongación natural de muchas personas. Entiendo que si recita las palabras mágicas, está en su pleno derecho de componer con semejante tentáculo protésico.

Venga Beleg, que te estoy sacando las castañas del fuego.

Beleg Cuthalion dijo...

Para nada.
Ya estaba dicho que lo importante era la voluntariedad, no con qué se hubiera tocado la pieza. Vamos, porque imagina que le da por tocárla con algún otro apéndice.

Spassky dijo...

Pero entonces, si dice previamente que me las quiere toquitear, ¿puede o no?

Gurú Z, yo le pregunto a Beleg porque es un tío activo. Me parece que tu ya estás de vuelta, sobretodo en el mundo del arbitraje.

¿Qué os parece la fotico que me he puesto?

¿Dónde jugar cafetero?

Aquí iremos actualizando el listado de bares con tablero. Para enriquecer el mismo puedes hacer un comentario en dicha entrada. Gracias de antemano por tu colaboración.

- Bar Terminal. Calderería, 19. Pamplona (los jueves hay concierto)
- Bar Garazi. Calderería, 36. Pamplona (no hay mucha luz)
- Nuevo Casino Principal. Pza. Castillo, 44. Pamplona (muy tranquilo)
- Bar Atalaya. Ctra. Tajonar, 23. Pamplona (cerca de José Vila)
- Billares Liverpool. Iturralde y Suit, 7. Pamplona (entre carambolas)