domingo, 25 de octubre de 2009

Psicologia de algunos errores tipicos del ajedrecista (3ª parte)

Finalizamos la transcripción de la psicologa María de Las Nieves Morales Cardoso con esta 3ª entrega. 1ª parte. 2ª parte.


Errores típicos del grupo II

a. Insuficiente flexibilidad del pensamiento

La práctica ajedrecística demuestra cada vez más la necesidad de un pensamiento elástico, capaz de adaptarse al rápido cambio de los acontecimientos que se presenta especialmente en las posiciones agudas. Pero incluso los jugadores más experimentados presentan problemas en este sentido, como puede verse en el ejemplo siguiente.


Esta posición se produjo después de la jugada 11... Cd7!?. Las negras se han adentrado en un plan interesante, pero arriesgado. Al respecto las blancas pueden escoger entre diferentes continuaciones, pero en todas ellas han de mantener los ojos bien abiertos. Probablemente lo mejor sería 12.Ac7 Tf8 13.c6, aunque después de 13... Cc5 14.cb Ab7 las negras tienen suficiente contrajuego por el peón. Ribli en la partida eligió la jugada natural 12.Ag5, que no era la mejor.

Continuó de la forma siguiente:

12... Te8 13.Ab5 a6! (13... h6 14.Ah4 g5 15.Ag3 Tf8 16.c6! sería desagradable para las negras). 14.Aa4 h6 15.Ah4 g5 16.c6?. Ahora lo correcto era 16.Ag3! Tf8 17.Axd7 Axd7 18.Ac7 Tfc8 19.Ab6 e6 20.c4 Af8 21.Ce5 Ae8 22.Cd3 f6 con posibilidades de igualdad. Después de la jugada del texto Timman tiene las riendas en las manos.

16... Cc5! 17.cxb7 Axb7 18.Axe8 gxh4 19.Ad7 Cxd7 20.Cxh4 Ce5 21.0‑0 e6 22.Tfd1 Af6 23.Td4 a5 24.h3 Aa6 25.Te4 Ac4 26.a4 h5 27.Td1 Ab3 y las negras tienen una ventaja material decisiva.

La falta de flexibilidad en el pensamiento se expresa, por ejemplo, en el hecho de aferrarse a un sistema de apertura cuestionable o poco claro objetivamente, o en la aversión por asumir compromisos difíciles y por hacer concesiones perfectamente justificables. Pero el ajedrecista que sufre de estos males debiera preguntarse si no los sufre también en su vida personal. ¿Le es difícil modificar sus hábitos? ¿Se incomoda cuando tiene que renunciar a planes sin importancia o cuando alguien cuestiona su opinión? ¿Es una persona flexible, o acaso, sin darse cuenta, tiende a la rigidez? Aquí pudieran estar las verdaderas respuestas.

b. El exceso de autoconfianza

El esfuerzo en pro del perfeccionamiento ajedrecístico excluye totalmente la autosuficiencia. Sobreestimar las propias posibilidades y subestimar las del adversario es un comportamiento psicológico erróneo que lleva a una valoración subjetiva y unilateral de la posición. Un exceso de autoconfianza puede hacernos olvidar los puntos de vistas del contrario, esto le sucede incluso a los grandes maestros. Veamos el ejemplo siguiente:


Las perspectivas de las negras son tentadoras. De acuerdo con el espíritu de la posición correspondía ahora 16... e5!, lo cual frenaba la ofensiva enemiga en el flanco rey y abría posibilidades en el flanco dama. Sin embargo, Mecking se deja seducir por una posibilidad táctica aparentemente peligrosa y juega 16... Cc5? Contaba sólo con la respuesta 17.Cxc5 dxc5, que daba a las negras una evidente ventaja. Sin embargo, pasaba por alto una combinación basada en el sacrificio de una pieza.

17.fxe6! Ca4 18.exf7+ Rb8 19.Ce6 Da5 20.e5!

Ahora queda claro que las negras caen en un ataque demoledor. Después de 20... dxe5 21.Txe5 Td5 22.Tde1!, las blancas ganan inevitablemente. En la partida siguió

20... Tc8!? 21.exf6 gxf6 22.Af4 Cb2 23.Rxb2 Tc3 24.Rc1! Thc8 25.Cd4 Af8 26.Te8 Dxa2 27.Txf8 Txf8 28.Axd6+ Ra8 29.Axf8 Dxf7 30.Axb4 Tc7 31.De6 Dg7 32.Ae4 y las negras se rinden rápidamente.

c. La inseguridad en las propias fuerzas

En el ajedrez la objetividad no sólo se pierde producto de la autoconfianza exagerada, sino también por inseguridad. La subestimación de las posibilidades propias y la sobreestimación de las del adversario pueden llevarnos incluso a una prematura capitulación psicológica. De ello da fe el siguiente ejemplo, que, por cierto, es de error por ambas partes.


Las blancas tienen una posición ganadora. Con el sencillo golpe táctico 1.Txe8 Dxe8 2.Da4! podían forzar brillantemente la victoria. Por ejemplo, 2... Tc1+ 3.Rf2! Tc6 4.Dxc6 En lugar de esto, el blanco jugó 1.Da8??.

Creyendo que su posición era insostenible, el campeón inglés abandonó. Su convencimiento de la infalibilidad de Capablanca era tal, que ni le pasó por la mente que pudiera existir un contragolpe como 1... Txa2! después del cual las negras quedaban con dos peones de más y buenas posibilidades de obtener la victoria.

Además del excesivo respeto por el contrario, hay otros factores que pueden influir en la disminución de la autoconfianza. Entre ellos se cuentan las posiciones a las que no se está suficientemente habituado, una defensa prolongada en posición difícil, el apuro de tiempo, etc. Pero la causa fundamental, por regla general, es la subestimación de las propias fuerzas, y es sobre ella que debemos trabajar.

d. Error de estilo

Al estilo del ajedrecista van unidos muchos problemas. Al principio de este trabajo decíamos que la habilidad para encontrar un equilibrio entre las valoraciones generales y el cálculo concreto es el patrón por el que se mide la fuerza del jugador. Es lógico que tengamos cierta preferencia por una forma de juego determinada, pero esta preferencia puede convertirse en un arma de doble filo si no es asumida con flexibilidad. Muchos ajedrecistas "posicionales", al inclinarse hacia el pensamiento abstracto, desarrollan una tendencia patológica a evitar cualquier tipo de complicación, lo cual los lleva muchas veces a subvalorar las posibilidades tácticas. A muchos jugadores "tácticos" les sucede precisamente lo contrario.

Nimzowitch decía sobre Spielmann, un jugador combinatorio muy capaz:

"Spielmann no está en condiciones de transigir. Esta característica tiene su origen precisamente en su temperamento. Incluso las jugadas de defensa, como proteger un peón débil con una Torre, le son ajenos. Por tanto, en el enfrentamiento con él hay que tratar de simplificar la posición, a fin de excluir los motivos de ataque, y luego realizar un juego de presión en ambas flancos."

Veamos el ejemplo que sigue:


La partida hasta este momento transcurrió de acuerdo al plan "psicológico" descrito por Nimzowitch.

Siguió 14.b3 0‑0‑0 15.Ab2 Ab4 16.a3 Axc3 17.Axc3

En la posición de las negras han surgido serias debilidades, probablemente irremediables. Lo mejor era 17... Thg8 y si 18.0‑0 entonces 18... Cd5 con la amenaza posicional 19... Cxc3.

Spielmann no reconoce del todo lo serio de la posición y realiza una jugada tentadora, pero primitiva con la torre 17... Td3 18.0‑0 Thd8 (hubiera sido mejor 18... Tg8 seguido de Cd5) 19.f3 Cd5 20.Axg7 Txd2 21.Ad4 f5 22.fxe4 fxe4 23.Axa7 Td3 24.b4 Cxe3 25.Axe3 Txe3 26.Tfe1 Tb3 27.Txe4 y las blancas materializan su superioridad.

Los errores analizados en este segundo grupo tiende a estabilizarse profundamente, en este sentido son más difíciles de combatir. Por ello, en el camino hacia el perfeccionamiento del ajedrecista es imprescindible tener en cuenta la necesidad de enfrentar la educación de su personalidad como un todo, incluyendo tanto los aspectos cognitivos como los afectivos, tanto el pensamiento como la vivencia. El ajedrez es, indiscutiblemente, una vía magnífica para el diagnóstico de la personalidad, pero también podemos convertirlo, con conocimiento de causa, en un agente potenciador del autodesarrollo de la misma.

Nuestro estudio panorámico de algunos errores típicos que se cometen en la partida de ajedrez, toca a su fin. Por supuesto que han quedado muchos aspectos sin abordar debido a la complejidad y extensión del tema, pero esperamos que lo expuesto en este trabajo sirva para contribuir al perfeccionamiento de entrenadores y jugadores. Y si a partir de este momento algún ajedrecista comienza a reflexionar sobre sus fracasos y a mirar con otros ojos su manera de jugar, entonces estaremos seguros de que no hemos trabajado en vano.





BIBLIOGRAFÍA

Krogius, N. V.: La Psicología en ajedrez. Colección Esca­ques, Barcelona, 1980
Maceiras, Nery: La organiza­ción del pensamiento en el ajedrecista, Ciudad de La Habana, 1993
Persits, B.: Errores típicos. Colección Escaques, Voroh­kov, B.: Barcelona, 1976
Peña Grasso, I.: La educación de la personalidad del aje­drecista, Ciudad de La Haba­na, 1993
Suetín, Alexei: Typische feh 1er Editorial Sportverlag, Berlín, 1980.




Psicologia de algunos errores tipicos del ajedrecista. 1ª parte. 2ª parte.

2 comentarios:

Javier G. Maneiro dijo...

Me ha parecido muy interesante esta serie sobre la psicología de los errores en ajedrez, aunque algunos de los ejemplos que comenta la autora no los veo claros (hay que tener en cuenta que es un artículo no un libro entero...).

Se agradece el esfuerzo por vuestra parte.

Un saludo.

Spassky dijo...

Gracias Javier por tu consideración. Parece que nadie es profeta en su tierra y, aunque no hago esta cosas para que me feliciten, nunca viene mal unas palabras de apoyo.

¿Dónde jugar cafetero?

Aquí iremos actualizando el listado de bares con tablero. Para enriquecer el mismo puedes hacer un comentario en dicha entrada. Gracias de antemano por tu colaboración.

- Bar Terminal. Calderería, 19. Pamplona (los jueves hay concierto)
- Bar Garazi. Calderería, 36. Pamplona (no hay mucha luz)
- Nuevo Casino Principal. Pza. Castillo, 44. Pamplona (muy tranquilo)
- Bar Atalaya. Ctra. Tajonar, 23. Pamplona (cerca de José Vila)
- Billares Liverpool. Iturralde y Suit, 7. Pamplona (entre carambolas)